Carta del Director Editorial

La pobreza es un problema estructural

Enrique del Carril
Escrito por Enrique del Carril

“No debemos asistir, porque cuando lo hacemos, disminuyendo a la gente, los convertimos en dependientes, casi en esclavos de nosotros. Y Dios no vino al mundo para hacernos esclavos sino para liberarnos, ponernos de pie. Tenemos que trabajar. Hay que combatir ese asistencialismo”. Padre Pedro Opeka, entrevista del Portal

La pobreza en la Argentina, como ya hemos dicho en reiteradas oportunidades, es un flagelo y una vergüenza. Que más de un tercio de la población este bajo la línea que mide este mal es un dato que, a quienes tenemos más años, nos ha golpeado duro. Teníamos la visión de vivir en un país rico en recursos naturales y que bastaba una buena cosecha para superar problemas que considerábamos coyunturales.

Esta visión equivocada de la realidad en forma inconsciente surge en afirmaciones realizadas por políticos y empresarios. También se manifiesta en las soluciones que se proponen desde quienes ejercen el poder. Existe la concepción que la pobreza es un tema fácilmente solucionable y, desde esta visión, pasa a formar parte de la agenda política como un punto en donde cada sector o partido tiene su solución particular que, como una varita mágica terminará con el problema.

Hemos escuchado a un político y expresidente decir, cuando la crisis golpeaba duro a los sectores más necesitamos, que “los argentinos estábamos condenados al éxito”, intentando pintar un panorama coyuntural que podía revertirse con algunas medidas acertadas. También fuimos testigos de la promesa repetida por quienes hoy nos gobiernan de conseguir rápidamente la “pobreza cero”.

A su vez, desde el punto de vista ideológico, están los que creen que todo se solucionará con las inversiones y el derrame, mientras desde el otro extremo se piensa que el remedido es el asistencialismo, y el subsidio para fomentar el consumo interno.

La realidad nos demuestra que la pobreza, lamentablemente, es un problema estructural. No es posible erradicarla con medidas aisladas y parciales ni puede ser un punto más de una plataforma partidaria destinada a la discusión y controversia inacabable.

Años de abandono, políticas parceladas y discusiones estériles nos han llevado a la actual situación donde quienes están bajo la línea de pobreza no pueden salir de ella aún cuando el Estado o las organizaciones de la sociedad civil, les suministren dinero u organicen campañas para paliar las necesidades esenciales. Ciertamente, es necesario este tipo de políticas para evitar la marginación absoluta o la muerte, pero como afirma el padre Pedro Opeka, el asistencialismo por si solo, es una forma de esclavitud.

Al afirmar que la pobreza en la Argentina es un problema estructural, estamos diciendo que su erradicación no será rápida, que varias generaciones deberán convivir con él y quienes tenemos el privilegio de contar con medidos que nos permiten dedicar parte de nuestro tiempo a solucionarlo, debemos pensar en un plan integral que abarque todas las aristas del problema. Tiene mucha razón Manuel Alvarez Trongé cuando en su colaboración con el Portal Empresa (“La Mayor Deuda de la Historia Argentina”) propone: “un Plan Extraordinario de acción conjunta contra la pobreza conformando un equipo de especialistas de Educación, Salud, Desarrollo Social, Trabajo y otros profesionales puede ser el comienzo de una solución de fondo para el futuro de la niñez en nuestro país y para saldar la mayor deuda de su historia: la actual pobreza e ignorancia de sus menores de edad”.

Los problemas estructurales no tienen soluciones inmediatas. Solo debe recurrirse a medidas extraordinarias para paliar sus perniciosos efectos, pero requieren un abordaje integral y constante que trascienda los diferentes gobiernos y comprometan a todos los sectores sociales en medidas básicas que formen parte de una política de Estado.

Un ejemplo de un método apropiado a tener en cuenta es la política referida al Sistema Judicial cuyas reformas de fondo se encuentran incardinadas en el plan denominado “Justicia 2020” ahora encarado en el Ministerio del ramo, pero cuyo origen y primeras propuestas surgieron de organizaciones sociales. Se podrá discrepar de algunas de sus medidas, pero debe reconocerse varios logros. El más importante es haber despertado el interés ciudadano por el tema.

Con la pobreza debería convocarse a todos los sectores para elaborar un plan integral con medidas de corto, mediano y largo plazo, donde la educación y la restauración de la cultura del trabajo sean sus pilares fundamentales.

Sobre el autor

Enrique del Carril

Enrique del Carril

Abogado. Director de la revista EMPRESA. Fue presidente del Colegio de Abogados de la CABA entre el 2006 y el 2010. Socio fundador del Foro de Estudios sobre Administración de Justicia (FORES).

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1 comentario

  • Se combate con el ejemplo.
    Ejemplo del que tiene, pidiendo; y ejemplo del pobre, dando. (no es un contrasentido).
    Es necesario un cambio de paradigma; de la propiedad a la gratuidad, que cambie una de las tres concupiscencias.